Si de provocar se trata, la tendencia la empezó alguna vez Monterroso y la remató, de un plumazo, Hemingway. Le siguieron otros, muchos otros: Marco Denevi, Julio Cortázar, Ramón Gómez de la Serna, Ana María Shua, Héctor Oesterheld, Virgilio Piñeira, Javier Villafañe. La lista es más larga, pero no es la idea.

De hablar de él y reseñarlo se encargaron, entre otros, Raúl Brasca, Luis Britto García, Lauro Zavala, Jorge Boccanera, José Díaz...

Sus características —brevedad, diversidad, complicidad, fractalidad, fugacidad, virtualidad—, de sobra explicadas por el mismo Zavala, dan lugar a todo tipo de sorpresas narrativas, aunque prefiero que el mismo lector las descubra. Como a todo lo demás.

Indicios para este humilde homenaje, palabras clave y cositas que podrían sumar a esta timorata brevedad:

. Littleraturas (así, mal escrito según Google)

. Vendo: zapatos de bebé, sin usar

. Cuentos Pulgares

. Dos veces bueno

. Y, uno de mis favoritos: «Su amor no era sencillo».

 

Que lo bueno, si breve...

 

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