Me dicen «vos sos ese». Yo los miro y me quedo pensando. Después de un momento me pregunto: «¿soy ese?». Por qué no aquel, este, el otro…  «Ese». Quién me elige, quién me aparta del resto. Cómo me alejo de lo que no soy, o de lo que fui y quise ser y creo que soy. No lo sé… Suena contundente, como una apuesta; también, como una profecía, suena hueco, a promesa vacía. ¿Es mejor ser ese, que aquel o el otro? Desconfío de los elegidos; desconfío de quien intenta investirme de una distinción que nadie parece merecer. Y al mismo tiempo no me siento igual a todos, o diferente de nadie.

Los escritores abundan. Por las calles de Rosario nos encontramos con todos ellos y los saludamos, los evitamos, los corregimos, los castigamos. Pocas veces los publicamos. De todos modos, encuentran la manera de salir a la luz, o persistir desde las sombras; pero falta algo, no existe todavía ese crepúsculo, ese amanecer que une el albor y las tinieblas y trae consigo la letra de los tiempos, la voz del olvido y del recuerdo, donde los que tienen algo que contar encuentran refugio y se pierden serenos entre párrafos e implícitos.

Nuevamente, quizá con menos confesión, me dicen «vos sos ese». Vos sos ese que publica una ficción, o ese que publica una poesía, o una crónica, o una traducción. Vos sos ese que opina en un blog, que hace o recibe una reseña, que comparte una entrevista. «Vos sos ese», me dicen. El eco replica con claridad: todos son ese. Los que se sienten partícipes de algo más fuerte que ellos mismos, los que se sienten ajenos a todo; los que sueñan con caminar sobre el agua y los que se hunden en ella; los que escriben en cuadernos de papel, los que memorizan, los que están siempre conectados, los que olvidan; los que son y los que no son; los que leen y son leídos y los que marcan y son marcados; los que ganan, los que pierden.
Todos y nadie, somos ese.

A partir de mayo, encontrarán en esta revista literaria ese lugar; elíptico como el silencio, laberíntico como los caminos razonables, abismal como la piel y el tacto. Aquí se encontrarán con ese, la letra que nos faltaba.